Borough Market

Restaurante: Borough Market

Dirección: 8 Southwark St, London SE1 1TL

Lo mejor: La variedad

Lo peor: El único problema podría ser que el tiempo no acompañase

Precio: No hay precio medio

Cuando se dice que se va a Londres todo el mundo afirma que no se come bien, que muy bonito pero que allí de hamburguesas y fish&chips no nos va a librar nadie. Todo esto es cierto, no se puede negar, ahora bien, siempre hay algún sitio para romper ese tópico. En este caso no es un único restaurante, sino un recinto que mezcla locales con puestos al aire libre. Aquí se reúne todo tipo de gente, desde ejecutivos con traje a turistas, de gente que pasaba por allí o algunos que expresamente van a saborear algún plato típico de un país exótico.

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Hay cabida para todo, desde los quesos italianos, a las sweet potatos que amenizan la espera para conseguir un wrap de pollo con curry, comida india o un sencillo sandwich. Eso si no se quiere uno arriesgar a sentarse en un bar de tapas españolas, total, cuando vamos al extranjero muchas veces acabamos comiendo en un italiano fuera de Italia y no nos parece tan descabellado.

En definitiva, un emplazamiento con un sin fin de oportunidades,  en el cual si no se tiene la idea clara de lo que se quiere se puede acabar loco de tantas opciones ricas y asombrosas. Sería difícil hacer una recomendación.

Arc Iris, vegetariano de menú

Restaurante: Arc Iris

DirecciónCarrer de Roger de Flor, 216, 08013 Barcelona

Lo mejor: Hacer de la sencillez un arte

Lo peor: Que abren solo al mediodia

Precio: 10€

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En el Eixample Dret, cerca de la Sagrada Familia, un vegetariano barato. Barato porque es de menú y solo abren al mediodía. Ahora bien, vale la pena pasarse y disfrutar de la comida y del muy bien servicio y trato que ofrecen.

Como en su web indican, hay muchos famosos, entre ellos sale la foto de uno de mis músicos favoritos, Bryan Adams, y no solo por saludable deben serlo, también porque los alimentos vegetarianos, si se cocinan bien, son hasta mejores que cualquier carne o pescado.

El menú se compone de tres platos y cada día son diferentes por lo que repetir en este restaurante no es problema alguno.

Crema de zanahoria y calabaza o ensalada con hoja de roble con salsa de salvia eran dos de los tres primeros a elegir. La crema tenía no solo un aspecto genial, sino que además tenía un sabor suave y rico, acorde con los ingredientes que la componían. La ensalada, dentro de las limitaciones que hubiera podido llegar a tener por ser algo muy típico, ganó muchos puntos aportados en parte a la salsa que la enriquecía.

De los segundos destacaba el chaulafán, un arroz salteado típico ecuatoriano, o al menos eso dice la wikipedia. Muy rico de sabor y que destacaba por encima de la sopa de ajo o las coles de Bruselas con maíz. Gran elección.

Para los terceros platos dos opciones, judías verdes con salsa de dátiles o medallones de seitan. Quizá el seitan peca de ser el recurso fácil de los restaurantes vegetarianos y por ello las judías tenían un aliciente importante gracias a esas salsa de dátiles. Novedoso, al menos para mí, y que hacían que unas simples judías se convirtieran en gran plato, el tercero, y que hacían que el menú fuera completo a más no poder.

Para los postres muchas opciones. Sin contar las diferentes clases de fruta del tiempo, la variedad era muy competente. Kèfir (yogur procedente del Cáucaso, también según la wikipedia), membrillo, yogurt natural, mousse de yogurt (foto de la izquierda) o muesli con yogurt (foto de la derecha).

Opciones sanas, como no podía ser de otra manera, para concluir este menú vegetariano con el que no hay opción de pasar hambre, pero sobre todo, comer bien y con gusto.

 

 

Un capricho en Álava

Restaurante: Capricho de Baco

DirecciónSancho Abarca Ibilbidea, 20, 01300 Guardia, Araba

Lo mejor: Todo, pero sobre todo la goxua

Lo peor: La ubicación, a las afueras de las murallas, no les favorece

Precio: 19,50€ de menú fin de semana

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Mirando la carta se podría pensar que el menú es barato, y que los 19,50€ no son caros para un destino turístico como es Laguardia, en Álava. Y cuando sales del restaurante, después de probar cualquiera de los platos, aún te parece más barato.

Después de visitar el pequeño pueblo de Laguardia, en el microclima característico del País Vasco (hablo del frío y la lluvia), apetece sentarse para comer bien. Es por eso, que este restaurante, a las afueras de la muralla, ofrece todo eso.

El servicio, pese a tener el local lleno, nos atendió perfectamente. Cuidadosos, detallistas y muy amables, estuvieron al nivel de la calidad de la comida: perfectos.

Como primer plato el risotto de boletus con parmesano fue fantástico. Nada que envidiar al risotto que cualquier restaurante italiano puede ofrecer. Cremoso en la medida perfecta, acompañados perfectamente de los boletus y con el toque, que siempre aporta, del queso parmesano.

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Los segundos aún parecen mejores. La opción del pescado fue acertada. Tanto la merluza del cantábrico rellena de setas y gambas como la suprema de bacalao. Mucho más jugosa la merluza, gracias a un relleno de diez igual que su salsa. La presa de bacalao hubiera sido un excelente sino hubiera competido contra la merluza. Marcada en su punto y con una guarnición con pimientos y aceite de trufa excelentes.

Los postres son un punto y a parte. La gouxa y la tarta de queso inmejorables. Que la primera vez que como gouxa, postre típico de Vitoria, sea de esta calidad es de agradecer. Creo que el nivel está muy alto, con una textura y una suavidad perfecta para evitar cualquier pesadez después de dos platos tan contundentes. Para contrarrestar tanta sofisticación, una tarta de queso correcta y riquísima.

En definitiva, un lugar excepcional para acabar una visita a un pueblo tan idílico como bonito. Eso sí, hay que abrigarse y estar preparados para el más que probable frío y mal tiempo.