El Regulador. Restaurante en las Ramblas

Restaurante: El Regulador

DirecciónLa Rambla, 105, 08002 Barcelona

Lo mejor: Los platos principales

Lo peor: Pese a que están buenos, quizá los postres están un nivel por debajo del resto de los platos

Precio: 50-60€

En la parte baja de las Ramblas encontramos (muchos) guiris, restaurantes para guiris y también El Regulador, un restaurante exquisito “escondido” dentro de un hotel. Quizá muchos barceloneses se pierdan la carta de este muy buen restaurante ya que el precio podría parecer del típico restaurante que se aprovecha del turismo. Buen sitio para románticos.

Todos los platos que confeccionan la carta son de alta cocina y de ahí el precio, que no os engañe su localización. Para corroborar tal calidad, después de una crema deliciosa de parte de la casa, un entrante espectacular: huevo soufflé con berenjenas, mostaza y papada a baja temperatura. La papada tenía tal punto de cocción que se comía como si se tratase de pluma o secreto ibérico, que mezclado con las berenjenas y la mostaza dejaban en anécdota el huevo soufflé.

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Para los amantes de los sabores fuertes nada mejor que el arroz meloso del campo con morcilla patatera. Sabor y potencia para complementar los entrantes. Sino, otra opción interesante es el steak tartar de buey con patatas soufflé o cualquiera de los platos de la carta, todos ellos interesantes y con unos productos muy variados.

Los postres, muy dignos, no dejan de ser los comunes en la gran mayoría de restaurantes. Si algo funciona no lo cambies. Muy buenos tanto el coulant acompañado con helado de vainilla de Madagascar como el cheesecake.

Restaurante ideal para ocasiones especiales, para conquistar a alguien si crees que con su estómago bien alimentado tendrás más opciones o simplemente si te gusta comer bien y el precio no es un obstáculo. De vez en cuando hay que darse una alegría.

Costillas en Bondi Beach

Restaurante: Hurricane’s Grill

Dirección: 130 Roscoe St Bondi Beach NSW 2026 Australia

Lo mejor: Las costillas

Lo peor: La bebida en este país es excesivamente cara

Precio: 30€

Ahora que empieza la primavera vemos cada vez más cercanas las vacaciones de verano. El problema que no son las fechas ideales para ir al hemisferio sur. Y menos si se quiere disfrutar de una de las más famosas playas australianas, repleta de surfer@s, olas y hasta tiburones.

Una vez hecho el baño de turno, si uno no quiere quemarse tomando el sol, se puede acercar a Hurricane’s a comer unas buenas costillas. Bondi Beach no es solo playa. Quizá  los australianos no destaquen por su comida, muy americana en este aspecto, tampoco tienen comida excesivamente sana, pero de vez en cuando nos dan alguna alegría. Es posible que aquí haya comido las mejores costillas que jamás haya probado (se aceptan propuestas).

Especialidad de la casa, tanto de cordero, como de cerdo o ternera. Para todos los gustos. Sabrosas y bañadas en la salsa original del restaurante.

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Si las costillas no es lo vuestro siempre se puede pasar al plan b: burgers, pollo, o incluso marisco.

Recomendación de la semana para los más viajeros y carnívoros.

Vinya Nova, bajo la mirada de Montserrat

Restaurante: Vinya Nova

DirecciónMasia Vinya Nova, s/n, 08294 El Bruc, Barcelona

Lo mejor: Pese a la gente que hay no hay ningún tipo de agobio

Lo peor: Los meses de frío por tener que comer dentro

Precio: Menú+bebida = 30€

Justo en la falda de Montserrat está uno de esos sitios para ir cuando la temporada de calçots está en marcha o viene el buen tiempo y apetece comer bien y disfrutar de la naturaleza. En el restaurante Vinya Nova se dan todas esas circunstancias y hace que de vez en cuando esté más transitado que las Ramblas de Barcelona, lleno de familias y amigos de la ciudad que de vez en cuando se convierten en fans de la vida saludable que da la montaña. Eso sí, mientras se espera la llegada del resto de la gente, nada mejor que una cervecita fresca en el Xiringuito.

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El fin de semana no deja opción a mucho más que no sea el menú calçot (si es temporada) o el menú de fin de semana y festivos, durante el resto de la semana hacen menú diario. No es necesario más. De entrante ofrecen unos calçots o una combinación de platos, ensalada, escalivada hecha a la brasa, patatas al caliu, embutido y un pan de pagés tostado buenísimo.

De segundo lo más esperado después de los calçots, carnaca de la buena: cordero, panceta, butifarra negra y blanca, acompañado con garbanzos y judías, 100% “sano”. Ahora bien, para rebajar todo esto unos postres saludables. Fruta del tiempo combinado con unos carquiñolis y su correspondiente moscatel.

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Una vez devorado todo, nada mejor que ir a pasear por la masia o para los más atrevidos una vuelta por la base de la montaña mágica de Montserrat. Recomendable 100%.

Calle Laurel: Logroño

Una de las ciudades más carismáticas del camino de Santiago es Logroño, no solo porque acogen muy bien a los peregrinos, también porque tienen una de las calles de pinchos más famosas: la calle Laurel.

No cabe decir que entre tanto bar de pinchos elegir uno bueno no es fácil, entre tanta oferta de restaurantes siempre hay alguno que falla. Obviamente lo ideal sería buscar algún consejo de un autoctóno, pero si eso no es posible, observar cuál es el más frecuentado es un buen indicativo también.

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Primera parada: La Fontana. Pincho de all-i-oli con jamón y mini bocadillo de tortilla, pimiento y jamón. Dos clásicos para abrir boca acompañados de un tinto riojano que sin duda hace más ameno cualquier bocado de unos pinchos que no pasaran a la historia pero contrarrestarán el hambre si no se encuentra espacio en ninguno de los restaurante de los alrededores.

Mucho mejor en Juan y pinchame, donde, pese a tener poca variedad de pinchos, hace que se especialicen. En concreto recomendar el pincho de langostinos con piña. Buena combinación del langostino con la acidez de la piña pasados ambos por la plancha. Otra especialidad que no falla, otro clásico, que so camembert rebozado con almendras y acompañado de confitura de tomate. Sin duda, todo un acierto.

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Una vez saciado el hambre inicial hay tiempo para probar cosas un poco más elaboradas. En Letras de Laurel encontramos muchos pinchos que entran por la vista y muchos más que se elaboran bajo demanda que harán muy difícil la elección. Aquí un ejemplo de aquellos que entran por la vista: un buenísimo pisto riojano con huevo poché y una alcachofa rebozada con jamón.

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Tres restaurantes de toda una infinidad de opciones que se concentran en cuatro calles, donde el protagonismo se lo lleva la calle Laurel, pero en la que nunca hay solo una opción correcta. Se aceptan sugerencias para una próxima visita a la comunidad autónoma del vino por excelencia.

Guixot: los mejores bocatas de Barcelona

Restaurante: Guixot

Dirección: Carrer de la Riereta, 8, 08001 Barcelona

Lo mejor: El sabor y los completos que son bocadillos y postres

Lo peor: Que hayan quitado bocadillos míticos (para mí) de la carta

Precio: de 10 a 15€

Escondido en uno de los callejones del barrio del Raval en Barcelona, cerca de la rambla del Raval, se encuentra uno de los restaurantes preferidos por muchos de los barceloneses que se mueven por ese peculiar barrio. Pese a la localización, podría asegurar que es el mejor de los competidores del famoso Conesa de Plaça Sant Jaume.

Pese a que la espera desde que se pide hasta que te sirven es más bien corta, un entrante siempre entra bien. Entrantes típicos pero bien resueltos para amenizar esa corta espera: huevos rotos con foie, nachos con guacamole y queso,  provolone con sobrasada y orégano, las típicas bravas, etc.

La variedad de los platos principales, pese a que perdido algunos de sus bocadillos, sigue siendo enorme. Bocadillos y crepes saladas enormes y rellenas, con una mezcla de sabores bien medida,  que hará que dediques más tiempo en elegir que en devorar. Desde el más carnívoro, como podría ser el bocadillo Nord o el Gòtic, hasta el vegetariano de turno, con el Vegetal, pueden disfrutar como niños. Los quesos gruyère o brie, el aguacate, los pimientos, la cebolla, el salmón, el jamón, huevos fritos, hasta el secreto, tienen cabida en cualquiera de estos bocadillos o crepes.

Todo esto sin olvidarnos de la siempre segura sección de hamburguesas, tamaño estándar o tamaño campeón, según el hambre que se tenga, con una calidad espectacular.

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Los postres también son importantes en el Guixot. La crepes tienden a ser algo más “ligeras” que los gofres, y un añadido, tienden a ser más fáciles de compartir, ponen dos! Podríamos decir que ambos se rellenan con los mismo ingredientes, desde chocolate con nata, chocolate con plátano, pasando por la Nutella o los helados de vainilla. Todo un deleite de sabores casi veraniegos.

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 Los mediodías laborables complementa la carta con un menú por unos 11€ del que los que tengan la suerte de trabajar o vivir cerca pueden disfrutar enormemente.