Ikibana: lo mejor de Japón y Brasil.

Restaurante: Ikibana

DirecciónCarrer del Dr. Fleming, 11, 08017 Barcelona

Lo mejor: El servicio, el local y sobre todo la calidad de todos los platos

Lo peor: El precio de los platos no es popular y lo hace exclusivo de ocasiones especiales.

Precio: de 25 a 50€ (según si escoge menú o a la carta)

Ikibana consigue fusionar lo mejor de la cocina brasileña y japonesa en un mismo restaurante, en un mismo plato. La calidad de los productos y la elaboración hacen que el precio sea elevado, inconveniente si no se tiene mucha hambre. Pero, si ese no es el caso, la recomendación es probar alguno de los menús degustación que tienen y que harán que el precio que se pague sea mucho menos doloroso para el bolsillo en cuanto a calidad-precio-cantidad se refiere.

Disponen de tres locales en Barcelona (Sarrià, Borne y Paral·lel) con una ambientación muy buena y el servicio es excepcional. A partir de aquí, la elección de qué degustar viene a cargo del comensal. Por ejemplo, el menú degustación de precio intermedio (38€) cuenta con dos entrantes, 3 tipos diferentes de makis, 2 platos calientes y 2 postres.

De entrantes un suave tartar de salmón con aguacate y wasabi y unos dados crujientes de tapioca rebozados de panko, farofa y salsa agridulce. Destacar los Hokkai sin desmerecer el resto. Los Hokkai son makis tempurizados de salmón, crema de queso y salsa tare. También, incluidos en el menú, vienen uramakis Sao Paulo (atún, pescado blanco y papaya) y Copacabana (salmón crujiente y mayonesa picante envueltos en anguila ahumada).

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Como platos calientes el ya tradicional Yakisoba y Muqueca de Bahía, un plato tradicional de Brasil que consiste en un cocido de dorada acompañado con una espectacular salsa de coco, pimientos y aceite de chili y arroz. Sin duda, el mejor plato de la noche. Y para acabar, dos postres: Mousse de maracuyá y Caramilho. El segundo se trata de un cremoso de caramelo y miso, chocolate, confitura de mango y vainilla y un crumble de kikos.

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Calidad, servicio y locales estupendos hacen de estos restaurantes lo ideales para veladas y celebraciones especiales.

 

ABaC. Estrellas Michelin para comer.

Restaurante: ABaC

DirecciónAv. del Tibidabo, 1, 08022 Barcelona

Lo mejor: La Bullabesa y las costillas como comida y el excelente trato del servicio.

Lo peor: Quizá la agenda no lo permite, pero cuando compras una experiencia de este estilo, un saludo del chef siempre es bien recibido.

Precio: 165€

Después de pasar por Atrio, tocaba volver a probar un dos estrellas Michelin. El elegido no podía ser otro que el de mi ciudad, Barcelona: el restaurante ABaC. De trato exquisito y ambiente tranquilo y señorial. Como es habitual en este tipo de restaurantes, cada plato requiere si explicación, el detalle de como se degusta y de todas las elaboraciones que caerán en nuestra boca. Por desgracia, más de una vez ocurre que cuando ya vas a degustar el plato no te acuerdas de la mitad de los ingredientes. Es lo que tiene no ser un profesional de esto. Eso sí, en cuanto al gozo de poder disfrutar de manjar semejante, no hay quién me gane.

Nada más entrar un Bloody Mary on the Rocks, servido para ir degustando los diferentes entrantes: macarons de Bloody Mary y cactus de lima, tequila y hojas verdes. Entrantes exquisitos, de un único bocado, frescos y “sencillos”, los cuales te harán entrar en el contexto, en la situación de que se ha venido a saborear algo de otro nivel.

Después de los entrantes pasamos a un primer plato de pescado: salmón gallego y yema curada, acompañados de huevas de trucha, mantequilla de soja y texturas de nori que envolvían semejante mezcla de sabores. El sutil taco de foie gras con migas de mole y helado de maíz y el calamar a la romana, que parecía de todo menos un calamar, componían los tres primeros platos principales. Mucha creatividad, mucho producto primario mezclado con otros más exóticos que daban una combinación muy interesante y muy enriquecedora.

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Los siguientes platos eran sencillamente una sopa y bocadillo, pero evidentemente no eran una sopa cualquiera. La Bullabesa de gamba infusionada fue uno de los platos más exquisitos de la noche. La Bullabesa, que se iba infusioando mientras íbamos saboreando los primeros platos, tenían un gusto brutal, una potencia de sabor increíble. Uno de los mejores platos de la noche sin duda alguna. Y el bocadillo era un pan chino con anguila asada y wasabi.
Para acabar con los sabores del mar, parpatana de atún rojo con ajos guisados y fermentados y una ligera crema de almendras. Más sabor, en el cual los acompañantes del salmón estaban a la altura de semejante pieza de pescado.

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De carne dos platos. El primero una combinación de carnes Ibéricas, esferas de compango infusionado y aire de picada, todo servido en un plato diferente, el cual trata de imitar el interior de la cáscara de un fruto seco. Combinación de carnes de primera con su jugo.
El segundo, para asegurar la jugada, costillas de cordero lechal, falso orejón de albaricoque especiado, cuajada de cordero y jugo caramelizado. Espectacular. Uno de los mejores platos de la noche. Más que asegurar, sentenció a la perfección.

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La caja frágil era el nombre del primero de los postres. Compuesta por camomila, leche y barquillo con toques cítricos, era el postre perfecto para poder seguir degustando tal manjar de sabores. Buen sabor y ligereza, necesaria después de más de hora y media comiendo.
Dos postres más, el variado de Magnums y la tarta fina de frutos rojos, que tenía chantillí de mantequilla a la vainilla, caramelo, naranjas y rosas, eran el broche final de platos individuales, los cuales eran una maravilla tras otra. Los magnums de diez y la tarta espectacular.

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Para acabar y poner el broche de oro a la noche, un surtido de dulces repartidos imitando la planta de una calabaza. El dulce siempre es bienvenido al final de una velada o durante los cafés, y si son de una calidad extremadamente buena, aún más.

Poco más que añadir a lo que es una velada para no olvidar.

Rooftop Smokehouse

Restaurante: Rooftop Smokehouse

Direcciónc/Consell de cent 159 local b, 08015 Barcelona

Lo mejor: Compartir una experiencia única de saborear productos ahumados

Lo peor: La poca disponibilidad.

Precio: 50€

En pleno Eixample izquierdo, en un patio interior, se esconde la Fabrica Lehmann, una antigua fabrica de juguetes, que rehabilitada en algunas partes, sirve de locales para diferentes entidades y comerciantes. Entre ellos los creadores de la singularidad idea de dar al ahumado un protagonismo que a muchos les podría parecer una apuesta demasiado arriesgada.

Venta de productos, talleres, actividades de catering y dos veces al mes (sí, habéis leído bien, 2), restaurante ocasional. Esta idea tan singular y tan ocasional, y por consiguiente exclusiva, hace que lo convierta en una experiencia singular y especial a la vez. Menú cerrado compuesto por 7 platos, que incluye la bebida (agua, vino tinto y vino blanco), y que está dividido en dos mesas de diez personas cada una, ideal para contar y escuchar historias únicas y en algunos casos increíbles.

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Después de esperar con una copa de cava a que llegasen todos los comensales, nos sirvieron el aperitivo en el patio interior de la manzana, donde además explican la historia de todo lo que envuelve a Rooftop Smokehouse. Aperitivo con sabor británico: Guinness con ostras. Mezcla de sabor del mar con la cerveza tostada más famosa del mundo.

Como entrantes empezaron con un paté de hígado de pollo mezclado con mantequilla para darle más suavidad al sabor y una textura más apropiada par untar en el pan. Después dos ensaladas. La primera de caballa ahumada con berros y manzana. Frescor y sabor a la vez. La caballa, el “hermanito” feo del atún, siendo el protagonista de un gran entrante. La segunda ensalada, de mar y tierra, compuesta por huevo de periquita cocido, salmón ahumado acompañado de espárragos trigueros. Un ahumado que pasa muy desapercibido con un huevo duro con una cocción en el punto de dejar un poco líquida la yema, acompañado todo de unos espárragos.

Como platos estrella pulpo y panceta, ambos ahumados, como no. El pulpo, espectacular, y muy probablemente lo mejor de la noche, venía acompañado por una ensalada de lentejas con salsa que ellos llaman “chimichurri británica” y que está compuesta por eneldo, alcaparras, anchoas y algún ingrediente más. La panceta por su parte, estaba cocinada a baja temperatura, venia acompañada de chucrut hechos por ellos mismos. La panceta se deshacía en la boca. Espectaculares ambos platos.

El postre estaba compuesto por una galleta de avena, que acompañaba a una bola de helado de una típica crema inglesa llamada curstard, que esta elaborada principalmetne con leche, nata y vainilla. Para completar el postre un rubardo, que con su acidez contrarresta de manera muy armoniosa tanta dulzor. Final espectacular.

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Estamos ante un gran “restaurante”, en el que el menú es imprevisible, pero más imprevisible puede ser la experiencia que uno pueda tener allí. Repetir es una obligación puesto que según la temporada en la que se está, los ingredientes a ahumar cambiaran seguro.

El Regulador. Restaurante en las Ramblas

Restaurante: El Regulador

DirecciónLa Rambla, 105, 08002 Barcelona

Lo mejor: Los platos principales

Lo peor: Pese a que están buenos, quizá los postres están un nivel por debajo del resto de los platos

Precio: 50-60€

En la parte baja de las Ramblas encontramos (muchos) guiris, restaurantes para guiris y también El Regulador, un restaurante exquisito “escondido” dentro de un hotel. Quizá muchos barceloneses se pierdan la carta de este muy buen restaurante ya que el precio podría parecer del típico restaurante que se aprovecha del turismo. Buen sitio para románticos.

Todos los platos que confeccionan la carta son de alta cocina y de ahí el precio, que no os engañe su localización. Para corroborar tal calidad, después de una crema deliciosa de parte de la casa, un entrante espectacular: huevo soufflé con berenjenas, mostaza y papada a baja temperatura. La papada tenía tal punto de cocción que se comía como si se tratase de pluma o secreto ibérico, que mezclado con las berenjenas y la mostaza dejaban en anécdota el huevo soufflé.

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Para los amantes de los sabores fuertes nada mejor que el arroz meloso del campo con morcilla patatera. Sabor y potencia para complementar los entrantes. Sino, otra opción interesante es el steak tartar de buey con patatas soufflé o cualquiera de los platos de la carta, todos ellos interesantes y con unos productos muy variados.

Los postres, muy dignos, no dejan de ser los comunes en la gran mayoría de restaurantes. Si algo funciona no lo cambies. Muy buenos tanto el coulant acompañado con helado de vainilla de Madagascar como el cheesecake.

Restaurante ideal para ocasiones especiales, para conquistar a alguien si crees que con su estómago bien alimentado tendrás más opciones o simplemente si te gusta comer bien y el precio no es un obstáculo. De vez en cuando hay que darse una alegría.

El placer de comer en Tickets

Restaurante: Tickets

DirecciónAv. del Paraŀlel, 164, 08015 Barcelona

Lo mejor: Saber que todo estará bueno

Lo peor: Conseguir realizar una reserva

Precio: 100€ por persona. Cada uno se pone su presupuesto.

Cuando vas al cine esperas que te entretengan, incluso que te puedan sorprender. Sabes que el show durará unas dos horas en las que se explicará una historia, en la que si has elegido bien la película estará bien enlazada y te dejará embobado. Cuando salí de Tickets no me habían contado una historia pero había cenado de lujo y me habían entretenido y sorprendido durante dos horas. La puesta en escena, porque hay que llamarlo así, fue como estar dentro de la película.

Desde el inicio te asignan un camarero que se convierte en tu persona de confianza, a la que le puedes dar todo el poder para que decida qué cenarás esa noche. Puedes elegir tú los platos o dejar que sea tu camarero el que haga la selección de ellos, basado en un presupuesto inicial y condicionado a alergias o ingredientes no deseados. Nosotros elegimos la segunda opción y a disfrutar!

Cuando te traen una olivas (solidarias) lo que más sorprende es no tener que masticarlas, que se deshagan en la boca y que tengan una textura y sabor al de cualquier oliva. Primera sorpresa: excepcional.

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El segundo entrante fue una pizza de gorgonzola y anchoa. Yo, no muy amigo de las anchoas, no le noté un gran sabor por lo que un fan de este pescado quizá pediría más de este plato, perfecto para mí.

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Tercer plato también para comer con los dedos: gofre de albahaca y queso scamorza. Otra de las sorpresas agradables puesto que el pesto, dentro de la masa del gofre, conseguía, pese a lo fuerte del sabor pesto, dejar notar ese queso tan bueno como es la scamorza,

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El cuarto plazo fue quizá el que más me decepcionó. Setas con burrata, un plato donde ninguno de los ingredientes principales destacó y le dio un sabor insípido y sin fuerza y que lo hizo el plato más prescindible de la noche.

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A partir de aquí todo iba cada vez a mejor. Los nigiri crujientes de berenjena donde no habían granos de arroz. En su lugar, el arroz tostado formaba una masa ligera y crujiente con un “filete” de berenjena sustituyendo al salmón típico de los nigiri y que era incluso mejor.

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Quizá uno de los más buenos fue el cangrejo real con mayonesa acevichada y romero. Fresco y con un sabor exquisito, que sin duda, junto con la presentación, hace que sea uno de los platos estrella de Tickets.

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El mini airbag de queso manchego resultaba peculiar en su presentación, con el queso en la parte superior, y por la manera en la que el pan se desinflaba al darle el bocado.

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Siguiendo con los “bocadillos”, nos sirvieron una minichapata de anguila ahumada con gelatina de soja que cambió mi idea radicalmente de este producto tan poco apetecible visualmente. Siempre tiene que haber una primera vez para todo y me convencieron: la anguila está buena. Quizá perdieran en cuanto a presentación con el plato anterior pero en sabor no hay discusión alguna, este es mucho mejor.

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La especialidad de Tickets son las ostras e irse sin probar una creímos que hubiera sido un pecado. En nuestro caso nos tocó viajar a Sevilla y nos la sirvieron con gazpacho, que estaba de manera solida en la misma ostra, y que hacía que la mezcla de ambos sabores se produjera dentro de la boca.

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Ante tanto festín un descanso. El Mar y Montaña de navajas y “cap i pota” fue un buen contrapunto a tanta comida creativa. Relax en justo en medio del show.

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Continuamos, ahora sin cubiertos. con el taco de cochinillo con mayonesa de hoisin. Una nueva manera de comer cochinillo, ese animal tan típico de nuestra gastronomía y del que todo se puede aprovechar.

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El pulpo crujiente con mayonesa de kimchi y los pepinillos del Tickets fueron el mejor plato (sin contar los postres) de la noche. El pulpo tenía un punto de cocción perfecto y acompañado con el rebozado crujiente y el pepinillo era la combinación perfecta de sabores. Un 10.

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Foie gras Maison Mitteault en escabeche. Grasa pura, que untada en el pan, hacía que se inyectara directamente en vena y que tuvieras que acabarla toda de lo buena que estaba. Fue el plato para acabar con la parte salada.

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Una vez acabada la cena faltaban los postres. Nos llevaron a una nueva sala, ambientada para la ocasión, mucho más tranquila, donde nos esperaba el postre de bienvenida. Bien parecía que al comerte el capullo, con una textura gelatinosa, era una rosa lo que estaba degustando el paladar.

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A continuación fueron viniendo las nuevas sorpresas con una pizza dulce, con mascarpone y amaretto, melocotón confitado y una mezcla de hierbas luisa y lima. El melocotón le daba la suavidad y la frescura para poder continuar ingiriendo platos. Este fue, sin lugar a dudas, el postre que menos destacó, pero fue porque las comparativas son odiosas y lo que vino después fue sublime.

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Quizá lo mejor de la noche fue el cheesecake de Tickets. Una maravilla de montaje en el que el postre está en el interior de la cobertura. Estábamos devorando lo que en un principio parecía un queso cremoso pero con sabor a cheesecake. Espectacular y sin palabras nos quedamos.

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Toque sutil de publicidad para acabar, después del mayor subidón: chocolate simulando el corcho de una botella de vino.

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Tener una estrella Michelin se tiene que notar, y en Tickets no solo destaca la comida, también esta experiencia conjunta, gastronomía, presentación, trato, sorpresa, etc. Un sin fin de adjetivos que hacen repetir no sea una opción, será una obligación.

Para comenzar, el paraíso

Restaurante: Atrio

DirecciónPlaza San Mateo, 1, 10003 Cáceres

Lo mejor: Que todo estaba buenísimo

Lo peor: El precio no permite ir cada día

Precio: 165€

Ya hace tiempo que me surgió la idea de mezclar en un blog dos de mis grandes pasiones: viajar y comer. Creo que llegó el momento. Pero, ¿por dónde empezar? Creo que tanto el lugar como el restaurante vienen perfectos para esta pequeña aventura. Un restaurante galardonado con dos estrellas Michelin en la comunidad autónoma de donde son mis padres: el Atrio en Cáceres.

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Un aficionado a la buena gastronomía debería, al menos una vez en la vida, permitirse un lujo así y gastarse el dinero que nos costaría el viaje de un fin de semana en un buen banquete como este. Sí, mucho dinero, pero merecido. La gente que jamás ha ido a un restaurante de alta cocina piensa que se quedará con hambre, con esos mini platos. Nada más lejos de la realidad! Salimos de allí llenos, bien llenos, de comida exquisita, buenísima y nos trataron como reyes. Escogimos el menú de siempre, con ingredientes principalmente de la tierra, y no defraudó. menu.png

De los entrantes destacar la Loncheja Ibérica con calamar. Jamás hubiera pensado que en ese plato habría un calamar.

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Una vez terminados los entrantes pasamos a la acción. Careta de cerdo conjuntada con una cigala y un cremoso suave y exquisito. Combinación mar y montaña tremenda. Eso sí, el arroz meloso no tuvo nada que envidiar. Empezaba lo bueno y con mucha fuerza.

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Después de 6 platos y muchos sabores y texturas llegaron el pescado y la carne. Merluza y cabrito como protagonistas de sus platos. En este caso me decanto por el cabrito. Eso sí, creo que la emulsión de ajoblanco y nabo ha sido uno de los mejores caldos que he probado jamás. El cabrito, cocinado perfecto y con una salsa riquísima.

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Y después de tanta tralla llegó el momento más deseado por mi: los postres! Nada menos que tres postres y algunos extras en plan sorpresa. Increíble la manera de probar la torta del casar, típica de la provincia de Cáceres. Y que decir de un postre de tocino acompañado por unos riquísimos helados. La guinda (cereza en este caso) final no fue lo que parecía. Venía como una cereza pero en realidad no lo era, y no hace falta decir, que estaba mucho más buena que la fruta.

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En definitiva, una comida que no se podrá olvidar y espero poder repetir.