Vinya Nova, bajo la mirada de Montserrat

Restaurante: Vinya Nova

DirecciónMasia Vinya Nova, s/n, 08294 El Bruc, Barcelona

Lo mejor: Pese a la gente que hay no hay ningún tipo de agobio

Lo peor: Los meses de frío por tener que comer dentro

Precio: Menú+bebida = 30€

Justo en la falda de Montserrat está uno de esos sitios para ir cuando la temporada de calçots está en marcha o viene el buen tiempo y apetece comer bien y disfrutar de la naturaleza. En el restaurante Vinya Nova se dan todas esas circunstancias y hace que de vez en cuando esté más transitado que las Ramblas de Barcelona, lleno de familias y amigos de la ciudad que de vez en cuando se convierten en fans de la vida saludable que da la montaña. Eso sí, mientras se espera la llegada del resto de la gente, nada mejor que una cervecita fresca en el Xiringuito.

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El fin de semana no deja opción a mucho más que no sea el menú calçot (si es temporada) o el menú de fin de semana y festivos, durante el resto de la semana hacen menú diario. No es necesario más. De entrante ofrecen unos calçots o una combinación de platos, ensalada, escalivada hecha a la brasa, patatas al caliu, embutido y un pan de pagés tostado buenísimo.

De segundo lo más esperado después de los calçots, carnaca de la buena: cordero, panceta, butifarra negra y blanca, acompañado con garbanzos y judías, 100% “sano”. Ahora bien, para rebajar todo esto unos postres saludables. Fruta del tiempo combinado con unos carquiñolis y su correspondiente moscatel.

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Una vez devorado todo, nada mejor que ir a pasear por la masia o para los más atrevidos una vuelta por la base de la montaña mágica de Montserrat. Recomendable 100%.

Guixot: los mejores bocatas de Barcelona

Restaurante: Guixot

Dirección: Carrer de la Riereta, 8, 08001 Barcelona

Lo mejor: El sabor y los completos que son bocadillos y postres

Lo peor: Que hayan quitado bocadillos míticos (para mí) de la carta

Precio: de 10 a 15€

Escondido en uno de los callejones del barrio del Raval en Barcelona, cerca de la rambla del Raval, se encuentra uno de los restaurantes preferidos por muchos de los barceloneses que se mueven por ese peculiar barrio. Pese a la localización, podría asegurar que es el mejor de los competidores del famoso Conesa de Plaça Sant Jaume.

Pese a que la espera desde que se pide hasta que te sirven es más bien corta, un entrante siempre entra bien. Entrantes típicos pero bien resueltos para amenizar esa corta espera: huevos rotos con foie, nachos con guacamole y queso,  provolone con sobrasada y orégano, las típicas bravas, etc.

La variedad de los platos principales, pese a que perdido algunos de sus bocadillos, sigue siendo enorme. Bocadillos y crepes saladas enormes y rellenas, con una mezcla de sabores bien medida,  que hará que dediques más tiempo en elegir que en devorar. Desde el más carnívoro, como podría ser el bocadillo Nord o el Gòtic, hasta el vegetariano de turno, con el Vegetal, pueden disfrutar como niños. Los quesos gruyère o brie, el aguacate, los pimientos, la cebolla, el salmón, el jamón, huevos fritos, hasta el secreto, tienen cabida en cualquiera de estos bocadillos o crepes.

Todo esto sin olvidarnos de la siempre segura sección de hamburguesas, tamaño estándar o tamaño campeón, según el hambre que se tenga, con una calidad espectacular.

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Los postres también son importantes en el Guixot. La crepes tienden a ser algo más “ligeras” que los gofres, y un añadido, tienden a ser más fáciles de compartir, ponen dos! Podríamos decir que ambos se rellenan con los mismo ingredientes, desde chocolate con nata, chocolate con plátano, pasando por la Nutella o los helados de vainilla. Todo un deleite de sabores casi veraniegos.

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 Los mediodías laborables complementa la carta con un menú por unos 11€ del que los que tengan la suerte de trabajar o vivir cerca pueden disfrutar enormemente.

Arc Iris, vegetariano de menú

Restaurante: Arc Iris

DirecciónCarrer de Roger de Flor, 216, 08013 Barcelona

Lo mejor: Hacer de la sencillez un arte

Lo peor: Que abren solo al mediodia

Precio: 10€

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En el Eixample Dret, cerca de la Sagrada Familia, un vegetariano barato. Barato porque es de menú y solo abren al mediodía. Ahora bien, vale la pena pasarse y disfrutar de la comida y del muy bien servicio y trato que ofrecen.

Como en su web indican, hay muchos famosos, entre ellos sale la foto de uno de mis músicos favoritos, Bryan Adams, y no solo por saludable deben serlo, también porque los alimentos vegetarianos, si se cocinan bien, son hasta mejores que cualquier carne o pescado.

El menú se compone de tres platos y cada día son diferentes por lo que repetir en este restaurante no es problema alguno.

Crema de zanahoria y calabaza o ensalada con hoja de roble con salsa de salvia eran dos de los tres primeros a elegir. La crema tenía no solo un aspecto genial, sino que además tenía un sabor suave y rico, acorde con los ingredientes que la componían. La ensalada, dentro de las limitaciones que hubiera podido llegar a tener por ser algo muy típico, ganó muchos puntos aportados en parte a la salsa que la enriquecía.

De los segundos destacaba el chaulafán, un arroz salteado típico ecuatoriano, o al menos eso dice la wikipedia. Muy rico de sabor y que destacaba por encima de la sopa de ajo o las coles de Bruselas con maíz. Gran elección.

Para los terceros platos dos opciones, judías verdes con salsa de dátiles o medallones de seitan. Quizá el seitan peca de ser el recurso fácil de los restaurantes vegetarianos y por ello las judías tenían un aliciente importante gracias a esas salsa de dátiles. Novedoso, al menos para mí, y que hacían que unas simples judías se convirtieran en gran plato, el tercero, y que hacían que el menú fuera completo a más no poder.

Para los postres muchas opciones. Sin contar las diferentes clases de fruta del tiempo, la variedad era muy competente. Kèfir (yogur procedente del Cáucaso, también según la wikipedia), membrillo, yogurt natural, mousse de yogurt (foto de la izquierda) o muesli con yogurt (foto de la derecha).

Opciones sanas, como no podía ser de otra manera, para concluir este menú vegetariano con el que no hay opción de pasar hambre, pero sobre todo, comer bien y con gusto.

 

 

El brunch dominguero

Nos hemos vuelto muy hipsters, muy pijos, o muy tontos, como se quiera llamar. Todo lo que está de moda está guay, pero muchos no estamos acostumbrados a ello. Yo tampoco. Pero por eso mismo os voy a recomendar sitios donde creo que entienden de brunchs.

RestauranteCafé Búho

DirecciónPasseig de Sant Joan, 84, 08009 Barcelona

El restaurante que mejor expone lo que es un brunch es el Café Búho, por lo menos a mí me lo vendieron muy bien. Por 17,5€ tienes un menú brunch que incluye todo lo necesario para sentirse británico por un día. De entrante tienes tu Mimosa (o cava en su defecto), un zumo de naranja, tu cafe o te y unas pastitas para ir abriendo boca. Acto seguido, unos buenísimos huevos Benedict con salmón acompañados por una ensalada y para acabar la tarta del día con fruta. Menú riquísimo y completo, más que un brunch, un desayunocomidacena, energía para todo el día.

Si el menú no convence y se pide a la carta, la decisión será difícil. Decidirse entre el pulled pork (cerdo desmenuzado con col y todo en salsa barbacoa) o la hamburguesa vegetariana (con verduras marinadas, mozzarella y tomate) será una tarea compleja. Cualquier elección será la buena. Todo buenísimo. Además, si a esto le unimos los pasteles de tamaño industrial y unos batidos increíbles le damos la guinda a un domingo perfecto.

Restaurante: Granja Petitbo

Dirección: Passeig de Sant Joan, 82, 08028 Barcelona

En frente del Café Búho, cruzando la calle Aragón, encontramos la Granja Petitbo, donde sirven uno de los mejores huevos Benedict (con salmón, bacon o espinacas) de Barcelona. Todos los ingredientes de este plato son un 10 en Petitbo, donde destaco que el pan, un componente tan importante dentro del conjunto total, no resta, como pasa en otros restaurantes.

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También recomendar los zumos, riquísimos, variados y contundentes, totalmente naturales y que complementan perfectamente el brunch del domingo. Seguramente los mejores zumos de los tres sitios que analizamos hoy. Solo nos falta acabar con un postre perfecto, y lo tienen.

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Restaurante: Can Dendê

DirecciónCarrer de la Ciutat de Granada, 44, 08005 Barcelona

Por supuesto en Poble Nou no podía faltar el brunch. Aquí no disponen de menú cerrado por lo un zumo para empezar con unas patatas ruffles caseras parece una buena opción. Originales y muy buenas.

Ya entrando en materia, nos decidimos a probar los huevos Benedict con Ricotta y los huevos revueltos Dende (en mantequilla noisset y jamón). Estos Benedict tenían el mejor acompañante y eran muy sabrosos, pero fallaban en algo tan fundamental como el pan. El peor pan de los tres sin duda y que bajaban considerablemente el nivel del plato. Correctos los huevos Dende, acompañados de las patatas ruffles caseras. Más allá de los huevos estaban los sandwiches, todos ellos con una pinta espectacular, en el cual el pulled pork y el pollo crispy (pechuga rebozada con Panko, mayonesa, guacamole y sweet chili) destacaban sobre los demás.

En los postres sí que Can Dendê triunfa con sus pancakes, acompañados de plátano y recubiertos de nutella o de frutos rojos, sirope de arce y creme fraiche. Un diez para finalizar la mañana.

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El mejor ramen de Barcelona

Restaurante: Ramen-Ya Hiro

Dirección: Carrer de Girona, 164, 08037 Barcelona

Lo mejor: El mejor Ramen de Barcelona

Lo peor: El tiempo de espera

Precio: 10,50€

No me gusta la sopa. Rectifico: no me gusta la sopa tradicional, esa de fideos finos, sumergida en agua, porque hay que decirlo, hay sopas que son agua en las que han disuelto una pastilla de avecrem y ya está. Esto fue lo que le dije al amigo que me llevó a comer a Ramen-Ya Hiro.

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La cosa no pintaba bien para hacerme cambiar de opinión y menos cuando había que hacer media hora de cola antes de que abrieran la cocina para poder pasar al primer turno. Lo bueno y lo malo (depende de como se mire el tema de que pasa cuando un sitio se hace popular) es que en la cola había nipones.

Ya dentro, con Son Goku de fondo, se puede ver que el menú diario no es muy variado pero aquí la estrella es el ramen, la gente no viene a comer sushi. De entrante puedes elegir entre una ensalada, las gyoza o el onigiri.

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El punto de plancha de las gyoza les daba un plus extra y les quita ese pequeño punto gelatinoso que puedan tener: buenísimas. El onigiri quizá tenía un punto más soso, sobre todo aquellos bocados que no iban acompañados de la carne que había en el interior de la bola de arroz.

Después de abrir boca llega el mega bol de ramen. Existen tres variedades en este restaurante. El ramen de salsa de soja, el de salsa de miso  (los dos vienen con pollo y cerdo) o el de marisco. Tradicional como soy probé el de salsa miso.

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Solo con el bol de ramen, repleto de fideos (los finos no, los que son en forma de espaguetis) que hacen allí mismo, uno ya se puede alimentar para todo el día. El sabor es exquisito, con alga nori, bambú, brotes de soja y el pedazo de Cha-shu (panceta de cerdo guisada) para darle un toque carnívoro al asunto. Espectacular!

Ir a Ramen-Ya Hiro cambió por completo mi forma de ver una sopa y como dirían Love of Lesbian: Ahora ya soy, otro fan del Ramen.

Casa Dorita

Restaurante: Casa Dorita

Dirección: Carrer de Tamarit, 142, 08015 Barcelona

Lo mejor: La gran variedad y calidad de tapas y platos principales.

Lo peor: Las patatas bravas, ni fu ni fa.

Precio: 20-30€

El barrio de Sant Antoni de Barcelona está de moda y no solo por los bares que ofrecen el vermut al mediodía. Hace pocos meses abrió Casa Dorita, un restaurante que apuesta por la cocina de proximidad y plasmarla en unas tapas y platos deliciosos.

Para empezar, que le dedique unas palabras al pan con tomate, es signo inequívoco de que la calidad prima por encima de todo y que mejor manera de acompañar el pan con un jamón ibérico Juan Manuel, uno de los mejores jamones que he probado.

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Esta tabla de jamón, cortado de una manera finísima, es quizá la mejor forma de ir calentando motores para lo que viene después. Espectacular!

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Otro de los entrantes a destacar son las berenjenas fritas con miel, una delicia para el paladar. Punto de fritura perfecto, poco aceitosas y con ese toque dulce que la miel le da.

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Muy buena la ensaladilla Dorita. Sí, es una ensaladilla rusa, pero muy buena. No cae en los tópicos de abusar de la patata y tiene un gusto y sabor que haría que pensaras que esta ensaladilla la ha hecho tu propia madre.

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Lo peor de la noche fueron las patatas bravas. Destacaron cero y pasaron sin pena ni gloria. Un aspecto a mejorar por Casa Dorita.

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Una de las especialidades de Casa Dorita son los huevos estrellados. Los de queso trufado tienen un sabor mucho más innovador que los de sobrasada de Mallorca. Los primeros ganan en sabor novedoso e intenso pero los segundos tienen la tranquilidad que son una apuesta segura. No podría quedarme con uno de los dos, creo que debería ir en pack,

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Los carnívoros están de enhorabuena cenando en Casa Dorita. Uno de los aspectos más cuidados es la procedencia de la carne y su elaboración. En este caso la pluma a la brasa al romero es la prueba de que con un buen producto y un cocinero a su altura se puede hacer un plato excelente. Son una alternativa a las tapas y la razón por la que a Casa Dorita se puede ir tanto a comer tapas con un grupo de amigos como a zamparte un buen solomillo o un bacalao.

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A modo de conclusión cabe destacar que Casa Dorita es un restaurante muy completo, con una gran carta, tanto de tapas como de platos principales, y que trata de ofrecer los productos de los mejores proveedores. Un éxito haber ido a cenar allí! Muy recomendable.

El placer de comer en Tickets

Restaurante: Tickets

DirecciónAv. del Paraŀlel, 164, 08015 Barcelona

Lo mejor: Saber que todo estará bueno

Lo peor: Conseguir realizar una reserva

Precio: 100€ por persona. Cada uno se pone su presupuesto.

Cuando vas al cine esperas que te entretengan, incluso que te puedan sorprender. Sabes que el show durará unas dos horas en las que se explicará una historia, en la que si has elegido bien la película estará bien enlazada y te dejará embobado. Cuando salí de Tickets no me habían contado una historia pero había cenado de lujo y me habían entretenido y sorprendido durante dos horas. La puesta en escena, porque hay que llamarlo así, fue como estar dentro de la película.

Desde el inicio te asignan un camarero que se convierte en tu persona de confianza, a la que le puedes dar todo el poder para que decida qué cenarás esa noche. Puedes elegir tú los platos o dejar que sea tu camarero el que haga la selección de ellos, basado en un presupuesto inicial y condicionado a alergias o ingredientes no deseados. Nosotros elegimos la segunda opción y a disfrutar!

Cuando te traen una olivas (solidarias) lo que más sorprende es no tener que masticarlas, que se deshagan en la boca y que tengan una textura y sabor al de cualquier oliva. Primera sorpresa: excepcional.

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El segundo entrante fue una pizza de gorgonzola y anchoa. Yo, no muy amigo de las anchoas, no le noté un gran sabor por lo que un fan de este pescado quizá pediría más de este plato, perfecto para mí.

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Tercer plato también para comer con los dedos: gofre de albahaca y queso scamorza. Otra de las sorpresas agradables puesto que el pesto, dentro de la masa del gofre, conseguía, pese a lo fuerte del sabor pesto, dejar notar ese queso tan bueno como es la scamorza,

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El cuarto plazo fue quizá el que más me decepcionó. Setas con burrata, un plato donde ninguno de los ingredientes principales destacó y le dio un sabor insípido y sin fuerza y que lo hizo el plato más prescindible de la noche.

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A partir de aquí todo iba cada vez a mejor. Los nigiri crujientes de berenjena donde no habían granos de arroz. En su lugar, el arroz tostado formaba una masa ligera y crujiente con un “filete” de berenjena sustituyendo al salmón típico de los nigiri y que era incluso mejor.

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Quizá uno de los más buenos fue el cangrejo real con mayonesa acevichada y romero. Fresco y con un sabor exquisito, que sin duda, junto con la presentación, hace que sea uno de los platos estrella de Tickets.

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El mini airbag de queso manchego resultaba peculiar en su presentación, con el queso en la parte superior, y por la manera en la que el pan se desinflaba al darle el bocado.

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Siguiendo con los “bocadillos”, nos sirvieron una minichapata de anguila ahumada con gelatina de soja que cambió mi idea radicalmente de este producto tan poco apetecible visualmente. Siempre tiene que haber una primera vez para todo y me convencieron: la anguila está buena. Quizá perdieran en cuanto a presentación con el plato anterior pero en sabor no hay discusión alguna, este es mucho mejor.

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La especialidad de Tickets son las ostras e irse sin probar una creímos que hubiera sido un pecado. En nuestro caso nos tocó viajar a Sevilla y nos la sirvieron con gazpacho, que estaba de manera solida en la misma ostra, y que hacía que la mezcla de ambos sabores se produjera dentro de la boca.

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Ante tanto festín un descanso. El Mar y Montaña de navajas y “cap i pota” fue un buen contrapunto a tanta comida creativa. Relax en justo en medio del show.

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Continuamos, ahora sin cubiertos. con el taco de cochinillo con mayonesa de hoisin. Una nueva manera de comer cochinillo, ese animal tan típico de nuestra gastronomía y del que todo se puede aprovechar.

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El pulpo crujiente con mayonesa de kimchi y los pepinillos del Tickets fueron el mejor plato (sin contar los postres) de la noche. El pulpo tenía un punto de cocción perfecto y acompañado con el rebozado crujiente y el pepinillo era la combinación perfecta de sabores. Un 10.

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Foie gras Maison Mitteault en escabeche. Grasa pura, que untada en el pan, hacía que se inyectara directamente en vena y que tuvieras que acabarla toda de lo buena que estaba. Fue el plato para acabar con la parte salada.

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Una vez acabada la cena faltaban los postres. Nos llevaron a una nueva sala, ambientada para la ocasión, mucho más tranquila, donde nos esperaba el postre de bienvenida. Bien parecía que al comerte el capullo, con una textura gelatinosa, era una rosa lo que estaba degustando el paladar.

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A continuación fueron viniendo las nuevas sorpresas con una pizza dulce, con mascarpone y amaretto, melocotón confitado y una mezcla de hierbas luisa y lima. El melocotón le daba la suavidad y la frescura para poder continuar ingiriendo platos. Este fue, sin lugar a dudas, el postre que menos destacó, pero fue porque las comparativas son odiosas y lo que vino después fue sublime.

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Quizá lo mejor de la noche fue el cheesecake de Tickets. Una maravilla de montaje en el que el postre está en el interior de la cobertura. Estábamos devorando lo que en un principio parecía un queso cremoso pero con sabor a cheesecake. Espectacular y sin palabras nos quedamos.

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Toque sutil de publicidad para acabar, después del mayor subidón: chocolate simulando el corcho de una botella de vino.

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Tener una estrella Michelin se tiene que notar, y en Tickets no solo destaca la comida, también esta experiencia conjunta, gastronomía, presentación, trato, sorpresa, etc. Un sin fin de adjetivos que hacen repetir no sea una opción, será una obligación.